Más vale prevenir que curar

El despacho

No descubro nada nuevo si digo que tradicionalmente se acude al abogado cuando nos hemos metido en un atolladero, de hecho el esquema casi siempre es el mismo: problema-abogado-solución.

No siempre es así, pero parece que en nuestra sociedad este parece ser, en la gran mayoría de los casos, el modo de actuar, y no es casual, en mis años de universidad redacté multitud de demandas y resolví casos hipotéticos, pero nunca se nos explicó como asesorar preventivamente a un cliente; el resultado de esto es claro: si no dominamos el producto no lo ofreceremos, y si el cliente no lo conoce, no lo demandará.

Si trasladáramos el problema al mundo de la salud, unicamente existirían los servicios de urgencias, donde el daño puede ser ya demasiado grave por no haber llegado a tiempo, y la reparación dificil y costosa, cuando no ya imposible.

Especialmente en el cada vez más competitivo y complejo mundo empresarial, debería empezar a ser ya una prioridad el cambiar el paradigma del abogado, a un modelo ya adoptado en EEUU, de litigante a asesor en el trazado de estrategias empresariales